Intervenir la soledad: clave para una adultez más saludable

Intervenir la soledad: clave para una adultez más saludable

A lo largo de la vida, las relaciones humanas son una fuente esencial de bienestar. Pero a partir de los 55 o 60 años, su papel se vuelve aún más determinante: los vínculos profundos —aquellos basados en la confianza, la empatía y la reciprocidad— se convierten en un verdadero sostén emocional, físico y mental. Por ello es tan esencial revisar y atender nuestras redes afectivas, para abordar los sentimientos de soledad que pueden sobrevenir en esta etapa vital.

La soledad no es simplemente tener poco contacto social, más bien es una percepción subjetiva, es sentir que las conexiones sociales que uno tiene no son suficientes, o no satisfacen las necesidades emocionales de confianza y profundidad, por tanto, este sentir puede surgir aun cuando no esté físicamente solo

Revisaremos por qué los retos de la adultez que se enfrentan alrededor de los 60 años podrían favorecer la sensación de soledad; cuáles son las consecuencias emocionales y físicas y finalmente, estrategias prácticas que cada persona puede implementar para fortalecer sus vínculos.

1. Retos de la adultez alrededor de los 60 años que pueden acentuar una sensación de soledad:

Al llegar a esta etapa vital y en los años posteriores, a veces incluso antes, se atraviesan cambios significativos en ámbitos sociales, laborales, físicos y de vida personal que pueden aumentar la vulnerabilidad a la soledad:

  • Jubilación o retiro laboral: Dejar de trabajar implica no solo cambios económicos, sino pérdida de un espacio de interacción social diaria, de rutina y hasta de propósito.
  • Cambios en los roles vitales: el retiro laboral, la partida de los hijos e hijas del hogar, el cambio en los patrones de natalidad para los “posibles nietos”, la pérdida de seres queridos, la transformación en los roles de género. Todo ello, va generando cambios en las rutinas y responsabilidades y en los vínculos cotidianos que antes estructuraban la vida diaria, frente a lo cual es necesario construir nuevas formas de participación social y personal, para no favorecer la aparición de sentimientos de desconexión y aislamiento.
  • Relaciones sociales que se modifican: Los amigos y familia pueden estar más ocupados, con otras responsabilidades; el tamaño de las familias se ha reducido, las redes de cuidado familiar tradicionales se están disminuyendo, por lo que las actividades sociales tienden a reducirse, si no se busca activamente mantenerlas.
  • Más hogares unipersonales: Si bien la condición de vivir solo no genera por sí misma el sentimiento de soledad, puede constituir un factor de riesgo.  En Costa Rica 160.814 personas mayores de 60 años viven solas, lo que representa prácticamente la mitad de las personas que viven solas en el país, un dato interesante es que las mujeres constituyen el doble de las personas mayores de 65 años que viven en hogares unipersonales. (Rodríguez, I., 2025, 13 de mayo)
  • Cambios en la salud física: Para algunas personas la aparición de enfermedades crónicas, la disminución de movilidad, problemas auditivos o visuales que dificultan la comunicación, entre otros, pueden obstaculizar la capacidad para interaccionar y para salir. Muy importante buscar oportunamente alternativas para dar respuesta a estas situaciones.
  • Pérdida de seres queridos: La separación de cónyuges, padres, amistades, hermanos o familiares, sea por muerte u otras circunstancias, nos reta a tener consciencia de los duelos que hay que afrontar y replantear los vínculos.
  • Renuencia para salir y socializar: en ocasiones esta sensación puede provenir de estados depresivos o ansiosos no identificados, que se muestran como desgano o exceso de ansiedad para socializar y que igualmente es muy importante resolver.

2. Consecuencias emocionales y físicas de la soledad

La evidencia científica ha asociado la soledad, especialmente si se vuelve crónica, con efectos adversos, tanto emocionales como físicos (Puyané, M. et. al., 2025):

Emocionales:

  • Menor calidad de vida: La soledad y el aislamiento social están asociados a menor percepción de calidad de vida en adultos mayores. (Beridze et. al., 2020)
  • Deterioro cognitivo: Los sentimientos de soledad más que el aislamiento, se han vinculado con una mayor disminución del funcionamiento cognitivo con el tiempo. (Holwerda, T. J., et. al., 2014)
  • Falta de bienestar psicológico: Sentimientos de inutilidad, baja autoestima, incluso sentimientos de culpabilidad y frustración por considerar inadecuadamente el sentimiento de soledad como un fracaso personal, lo cual puede generar un círculo de retraimiento.
  • Depresión y ansiedad: Existe una relación fuerte entre soledad y síntomas depresivos. Estudios longitudinales muestran que sentirse solo aumenta la probabilidad de presentar depresión más adelante.

Físicos:

  • Enfermedades cardiovasculares: El sentimiento de soledad aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Un estudio reciente reportó que adultos mayores con soledad crónica tenían hasta un 56 % más riesgo de accidente cerebrovascular comparado con quienes no la experimentaban consistentemente. (Soh, Y., et al., 2024).
  • Mayor mortalidad: La soledad y el aislamiento social se consideran factores de riesgo comparables a otros más conocidos (como fumar o la obesidad) para mortalidad prematura (Beridze et. al., 2020)
  • Riesgo de demencia: Personas mayores que se sienten solas tienen mayor probabilidad de declinar en funciones cognitivas y de desarrollar demencia.
  • Salud física general deteriorada: Incluye inflamación crónica, peor respuesta inmune, menor actividad física, peor sueño, mayor sensibilidad al dolor, etc.

3. Estrategias personales para abordar la soledad

La buena noticia es que la soledad es un factor de riesgo sobre el cual se puede intervenir y realizar mejoras.  Presentamos algunas ideas prácticas, basadas en evidencia científica, que cada persona puede adaptar a su contexto:

  • Fortalecer redes sociales existentes

Mantener contacto regular con amistades y familiares, organizar llamadas y encuentros en casa o afuera, revivir relaciones antiguas, participar en grupos de personas con intereses comunes. Mejorar la calidad de la comunicación y las formas de relación.

  • Participar en actividades grupales o comunitarias

Unirse a talleres, clases de arte, baile, ejercicio en grupo, clubes, voluntariado. En Costa Rica se ofrecen muchas oportunidades para realizar actividades en grupo para personas mayores de 50 años a través de Municipalidades, CCSS, universidades públicas y ONGs.

  • Adoptar o cuidar animales

Tener una mascota favorece abordar los sentimientos de soledad no sólo por el fuerte vínculo que se puede establecer con la mascota sino que en el caso de los perros, porque las salidas diarias a caminar favorecen la interacción social, con su consecuente posibilidad de generar o fortalecer vínculos (Carr, D., et al., 2021).

  • Uso efectivo de la tecnología

Utilizar aplicaciones de video-llamada, redes sociales, chats, conexiones virtuales con grupos y participar de comunidades en línea, favorece el mantenimiento de las relaciones y puede abrir nuevas. 

  • Recursos psicológicos

Las intervenciones psicológicas para la soledad han mostrado ser efectivas (Hickin, N. et al., 2021). Trabajar en psicoterapia para identificar obstáculos y desarrollar habilidades sociales, así como afrontar duelos, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima e incertidumbres.  Trabajar mindfulness e identificar fuentes de gratitud y sentido de vida.

Abordar los trastornos depresivos y ansiosos con psicoterapia y/o control médico para que no se constituyan en un obstáculo para vincularse más y mejor.

  • Mejorar la salud física

La salud física limita la capacidad de interactuar socialmente; además, el ejercicio tiene efectos directos sobre el bienestar emocional. Mantener actividad física regular, cuidar la salud auditiva/visual, dormir bien y tener una alimentación saludable contribuyen a sentirse más saludable y motiva a relacionarse.

  • Lo que podemos concluir:

Invertir vida en crear y fortalecer vínculos es vivir con salud y bienestar.
Las relaciones humanas no solo acompañan: dan forma a la manera en que vivimos y sentimos el paso del tiempo. Destinar tiempo y energía en cultivarlas es una de las decisiones más sabias para una adultez con sentido.

La soledad no es una parte inevitable de esta etapa vital. Si están presentes sentimientos de soledad, hay que aprovechar el malestar para tomar acción de manera oportuna, ya sea mediante el fortalecimiento de relaciones, estrategias personales, apoyo psicológico o comunitario. Tomar acción puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida, salud y bienestar.

Si te identificás con alguno de los signos de soledad, empezá a dar pequeños pasos: reconectar con un amigo, mejorar tus estrategias de comunicación, aprender algo nuevo en grupo, participar de espacios comunitarios. Cada pequeño paso cuenta.

Bibliografía

Beridze, G. et al. (2020). ¿La soledad y el aislamiento social están asociados con la calidad de vida en los adultos mayores? Perspectivas del norte y sur de Europa. Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública, 17(22), artículo 8637. https://doi.org/10.3390/ijerph17228637

Boss L, Kang D-H, Branson S. Loneliness and cognitive function in the older adult: a systematic review. International Psychogeriatrics. 2015;27(4):541-553. doi:10.1017/S1041610214002749

Carr, D., et al. (2021). Dog Walking and the Social Impact of the COVID-19 Pandemic on Loneliness in Older Adults. Animals : an open access journal from MDPI11(7), 1852. https://doi.org/10.3390/ani11071852

Hickin, N. et al. (2021). La efectividad de las intervenciones psicológicas para la soledad: Una revisión sistemática y un metaanálisis. Clinical Psychology Review, 88, Artículo 102066. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2021.102066

Holwerda, T. J., et. al. (2014). Feelings of loneliness, but not social isolation, predict dementia onset: results from the Amsterdam Study of the Elderly (AMSTEL). Journal of neurology, neurosurgery, and psychiatry85(2), 135–142. https://doi.org/10.1136/jnnp-2012-302755

National Institute on Aging. Soledad, aislamiento social y consejos para mantenerse conectado. https://www.nia.nih.gov/espanol/soledad-aislamiento-social/soledad-aislamiento-social-consejos-mantenerse-conectado

Puyané, M. et al. (2025). Uncovering the impact of loneliness in ageing populations. PMC. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11984289/

Rodríguez, I. (2025, 13 de mayo). ¿Elegir vivir solo después de los 65 es empoderamiento o un llamado de atención? Así viven miles de adultos mayores en Costa Rica. La Nación. https://www.nacion.com/el-pais/el-42-de-los-hogares-unipersonales-en-costa-rica/6MHEY46V6NCJZFHJZIWJJOGGGQ/story/

Soh, Y., et al., (2024). Chronic loneliness and the risk of incident stroke in middle and late adulthood: a longitudinal cohort study of U.S. older adults. EClinicalMedicine, 73, 102639. DOI: 10.1016/j.eclinm.2024.102639. Disponible en PubMed / PMC.

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